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Institucional / Nuestro estilo


Nuestro estilo
El estilo de una institución educativa, es el resultado de un modo de pararse frente a la vida, cristalizado a través de formas concretas de educar.
En el Colegio Los Robles, su estilo se ha forjado a través de muchos años de experiencia concreta de su fundador y del equipo de directivos, docentes y profesionales que lo acompañan.

Nuestra visión, surge de contemplar en profundidad la realidad del hombre, tanto del varón como de la mujer, teniendo en cuenta especialmente, el carácter dinámico de un ser en continuo crecimiento y formación, y asumiendo sus tres dimensiones fundamentales: corporeidad – afectividad – espiritualidad, no como compartimentos estancos, sino formando una unidad orgánica, la persona humana.

Objetivos institucionales
Buenos estudiantes: que busquen siempre la verdad por encima del utilitarismo. Que cada persona, logre entregar su vida a aquella manifestación de la verdad para la que se siente llamado, decisiva en el descubrimiento de su propia vocación y en su elección profesional o laboral. Que utilice las técnicas aprendidas en cada asignatura, para una mayor eficacia en el estudio, con la conciencia clara de que las mismas deben acompañar y estar al servicio de esta pasión por la verdad.

Buenas personas: porque entendemos la educación como un camino, no solo intelectual sino también moral. Pero no la moral rigorista, aquella del límite por el límite mismo que siempre fracasa, sino un camino moral que expanda las auténticas capacidades de los alumnos. Claros en los límites, pero sabiendo que estos están en función del crecimiento como personas. Educamos en la libertad responsable, en la capacidad de tomar decisiones de acuerdo a los valores que están latentes en los corazones de nuestros alumnos. Les ayudamos a sacar de sí mismos todo su potencial. Sabiendo que cuando uno crece en sus puntos fuertes, el campo de las debilidades y negatividades se va reduciendo.

Buenos cristianos: Los Robles es un colegio laico católico, pionero en este estilo. Creemos que el compromiso de transmitir la fe en Cristo no es responsabilidad exclusiva de los clérigos y consagrados sino de todo bautizado. No limitamos la Fe al hecho de dar catequesis, sino que intentamos formar una cosmovisión cristiana. Hemos asumido un compromiso con nuestra diócesis y con nuestro obispo, atentos a sus necesidades y pedidos. Deseamos transmitir la fe en Jesús sin imposiciones, confiando en que es Cristo quien atrae a los chicos. Por ello nos esforzamos en favorecer el encuentro con Jesús, vivo y actuante, intentando transparentar a Cristo, y remover los obstáculos para que se dé ese encuentro personal con Él. El amor a nuestra Madre, la Virgen María, es parte del clima espiritual que, con mucha alegría y devoción, viven nuestros alumnos y profesores.
Todo esto se cristaliza en los retiros, misas, misiones y demás actividades, que siempre son de libre asistencia y que han dado como resultado una enorme, espontánea y fresca participación por parte de nuestros alumnos.
Dentro de esto situamos lo que creemos es nuestra misión: buscamos formar chicos con un gran amor:
a Jesús, especialmente en la Eucaristía
a María, nuestra Madre
a la misión de evangelizar
a nuestra querida Iglesia

Características esenciales de nuestro estilo:

Somos exigentes porque sabemos que no esperar mucho de un alumno es quitarle su capacidad de autosuperación. Pero la nuestra. no es una exigencia por “moldes”, sino que respetamos los tiempos y las características de cada uno. Existen otras formas de pensar, que asocian exigencia con dureza y frialdad. Estamos seguros que detrás de ellas, muchas veces se oculta la comodidad, la falta de compromiso y la incapacidad de ponerse en el lugar del otro. Por ello, elegimos el camino de la exigencia amable. Que cree en las capacidades del otro y que también sabe respetar, ser cálido, escuchar y dialogar.
La autoridad es muy necesaria para llevar a cabo la tarea educativa. En Los Robles, esa autoridad se ejercita como un servicio, con plena conciencia y responsabilidad, y se renueva mediante el respeto del alumno. La autoridad – servicio es la clave para que sea auténtica y para no caer en las desviaciones que más tientan: el autoritarismo y el permisivismo.
Para la educación que impartimos, es fundamental mantener dos condiciones: la primera es la pertenencia a una comunidad educativa sana, en la que cada uno aprende a respetar al otro: su temperamento, sus tiempos, su historia. En la que permitimos que se nos corrija, y también aprendemos a corregir, para ir puliendo las aristas que pueden llegar a ser motivo de lastimar al otro. Comunidad en la que también aprendemos a no ser individualistas y a tomar conciencia de que para salir adelante y crecer, todos tenemos que aportar lo nuestro y saber recibir con alegría y gratitud lo que el otro tiene para darnos.
La segunda condición, es hacer una educación individualizada, dedicándole un tiempo específico y organizado para cada uno de nuestros alumnos. En este aspecto, las tutorías son una herramienta concreta y contribuyen a crear el clima especial que se vive en el Colegio Los Robles y del que puede dar testimonio todo aquel que forma, y ha formado parte del mismo.
Nos acompaña como un faro, la misión de formar a nuestros alumnos desde una triple perspectiva, que no solo responde a la realidad de los alumnos en esta etapa de formación, sino que los acompañará durante toda su vida. Formamos buenos estudiantes, buenas personas, y buenos católicos.
Hoy más que nunca, pensamos que la misión de educar, no termina en los límites del Colegio. Por ello, estamos atentos a la realidad que viven nuestros alumnos fuera del ámbito escolar: los lugares de diversión, las modas y cambios que se van produciendo, el paso a la universidad, los problemas sociales. Esto se vierte a través de una activa comunicación con los padres y la creación de diversos proyectos que buscan asumir la realidad, intentando purificarla de aquellos antivalores que son perjudiciales y negativos para nuestros chicos y jóvenes. De esta forma, nos convertimos en copilotos de los padres que confían en nosotros y, mutuamente enriquecidos, nos apoyamos y apuntalamos en esta gran tarea de educar.

Exigencia amable

Somos exigentes porque sabemos que no esperar mucho de un alumno es quitarle su capacidad de autosuperación. Pero la nuestra. no es una exigencia por “moldes”, sino que respetamos los tiempos y las características de cada uno. Existen otras formas de pensar, que asocian exigencia con dureza y frialdad. Estamos seguros que detrás de ellas, muchas veces se oculta la comodidad, la falta de compromiso y la incapacidad de ponerse en el lugar del otro. Por ello, elegimos el camino de la exigencia amable. Que cree en las capacidades del otro y que también sabe respetar, ser cálido, escuchar y dialogar.

Autoridad como servicio

La autoridad es muy necesaria para llevar a cabo la tarea educativa. En Los Robles, esa autoridad se ejercita como un servicio, con plena conciencia y responsabilidad, y se renueva mediante el respeto del alumno. La autoridad – servicio es la clave para que sea auténtica y para no caer en las desviaciones que más tientan: el autoritarismo y el permisivismo.

Educación individualizada

Para la educación que impartimos, es fundamental mantener dos condiciones: la primera es la pertenencia a una comunidad educativa sana, en la que cada uno aprende a respetar al otro: su temperamento, sus tiempos, su historia. En la que permitimos que se nos corrija, y también aprendemos a corregir, para ir puliendo las aristas que pueden llegar a ser motivo de lastimar al otro. Comunidad en la que también aprendemos a no ser individualistas y a tomar conciencia de que para salir adelante y crecer, todos tenemos que aportar lo nuestro y saber recibir con alegría y gratitud lo que el otro tiene para darnos.
La segunda condición, es hacer una educación individualizada, dedicándole un tiempo específico y organizado para cada uno de nuestros alumnos. En este aspecto, las tutorías son una herramienta concreta y contribuyen a crear el clima especial que se vive en el Colegio Los Robles y del que puede dar testimonio todo aquel que forma, y ha formado parte del mismo.

Unidad entre doctrina y experiencia de fe

Nos acompaña como un faro, la misión de formar a nuestros alumnos desde una triple perspectiva, que no solo responde a la realidad de los alumnos en esta etapa de formación, sino que los acompañará durante toda su vida. Formamos buenos estudiantes, buenas personas, y buenos católicos.

Cercanía con los padres y contacto con la realidad

Hoy más que nunca, pensamos que la misión de educar, no termina en los límites del Colegio. Por ello, estamos atentos a la realidad que viven nuestros alumnos fuera del ámbito escolar: los lugares de diversión, las modas y cambios que se van produciendo, el paso a la universidad, los problemas sociales. Esto se vierte a través de una activa comunicación con los padres y la creación de diversos proyectos que buscan asumir la realidad, intentando purificarla de aquellos antivalores que son perjudiciales y negativos para nuestros chicos y jóvenes. De esta forma, nos convertimos en copilotos de los padres que confían en nosotros y, mutuamente enriquecidos, nos apoyamos y apuntalamos en esta gran tarea de educar.

Este es nuestro estilo: cálido, cercano y comprensivo.
El camino que seguiremos transitando y que invitamos a compartir.


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